Si despertaste el día de hoy, con tu interés prevaleciendo sobre el de la tierra has de estar muy feliz. Feliz intoxicando al mundo con tus engaños hechos despojo, caminando y sembrando mentiras asistiendo a marchas y luego darle la espalda al pájaro que besa tu mano, mientras la luz cega el camino de todos.
Estás huyendo de una guerra que has sofocado al dejar caer tu impureza en la sangre de la tierra y sigues sonriendo con la parca a cuestas. Nuestro aire sufre en silencio la humillación de tu indiferencia, es el climax de los rayos del sol, la libertad de la condena y el suplicio de la naturaleza abrumada por tu paso contaminante y macabro.
Eres ruina para Gaia, eres el arte de la guerra, el enemigo del león y el genio de la destrucción. Tus victorias son la derrota de la luna, el retrato del vacío y el llanto del ser llamado salvaje porque convive en hermandad con la Pacha mama.
En momento te pareces a mi, pero aún no he llegado a el punto de excitarme con el caos que sufre cada amanecer.
Tu ambición no llegará más lejos cuando el lago nos llene de vida, el pecho de la selva nos amamantará con el nacimiento de sus cauces, porque mientras tu cisterna contiene; el manantial rebosa con su elixir, y ya he bebido de él.
Algún día volverás a ser humano y dejarás de querer bastante, para ser feliz con lo que es suficiente. ¡Despierta, la tierra grita en un mundo de sordos y el mar reclama su inmensidad en un manantial de necios¡.
Me despido por hoy con una frase que algún día entenderás cuando la sangre de la tierra roce tu cara. Si la entiendes llámame, estaré dispuesto a ayudarte a describir la sonrisa de una flor.
“El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano”. William Blake
Tengo la flor dividida en pétalos, pero sin tu ayuda nunca podré hacerla sonreír, piénsalo y acompáñame.