Hoy este cielo no me deja ver el temple de sus rayos, silenciosamente escucho al sol llorar y sus lágrimas se desvanecen antes de tocar la tierra. Creería que es mi actitud la que sueña con el escenario que esconde el silencio de la vida, ese que la disfraza y nos esconde nuestra propia maldad.
Dime que hay algo más allá de este espeso sueño en donde la decadencia de nuestra debilidad se acabará, el dolor no debe ser inmortal, dime que nuestros sueños han de ser más grande que nuestra injusticia…más allá debe existir un lugar.
Cuando el halcón se lance al ruedo allí estaré yo, esperando que nuestra visión cambie, esperando que la esperanza no sea una utopía y que la sonrisa de los árboles nos abrace entre acordes de aromas y nos de fuerza para continuar.
El camino es largo pero en él aprenderemos a elevarnos más hasta alcanzar a ver sus rayos nuevamente y dejar atrás a nuestro compañero de viaje en antaño, el miedo.